Hecho en Ullastrell desde 1982

TRADICIÓN CENTENARIA. GUSTO Y TEXTURA ÚNICOS

Núria Hernandez Santamaria

«En la granja, el tiempo no cuenta a la hora de ofrecer unos quesos en que la única diferencia con los que comían nuestros abuelos son los estrictos controles que requiere su elaboración».

Los orígenes

La Granja Núria de Ullastrell hace muchos años que preserva la antigua tradición del auténtico mató catalán. Al frente encontramos la maestro artesana Nuria, que es quien comenzó – en 1982- esta romántica aventura que le ha llevado hoy a obtener el reconocimiento y admiración de los paladares más exigentes y críticos.

Nuria era una Barcelonesa que se fué a Ullastrell -enamorada de este lugar- lejos de ruidos y al borde de la montaña, y por pura vocación inició en la creación artesanal del genuino mató, guiada por los maestros artesanos del pueblo .

En la Granja, cada día de madrugada nacen pequeñas y sabrosas obras de arte en forma de requesón, recocido o tendral, además del conocido y especial queso Cendrat que desde hace menos tiempo también se elabora artesanalmente. La leche, exclusivamente de las mejores cabras se selecciona cuidadosamente, ya que es uno de los secretos de la textura y sabor únicos de que gozan los matones de la Nuria.

Sigue la tradición y esta estimulante tarea a su hijo Alex, quien ha heredado el saber hacer de Nuria del mató de Ullastrell.

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La Granja

Ullastrell, a los pies del macizo de Montserrat, es un pequeño pueblo rodeado de fértil tierra donde desde tiempos ancestrales, el aceite, cerezas y vinos han sido cultivados. Cuenta con una gran tradición para el cultivo y cultivo natural y es donde se fundó y establecer la Granja Núria. Ullastrell es un bullicio de actividades populares que giran en torno a la tierra como la fiesta del Aceite, o las fiestas de Serralavella y donde lo tradicional perdura. A Ullastrell el tiempo se ha detenido: las tiendas de comestibles abren el domingo por la mañana, el restaurante Taiet cultiva sus propias verduras, patatas u hortalizas, y las espectaculares vistas de Montserrat y San Lorenzo al mirador detrás del campanario de Lluis Muncunill nos ofrecerán en nuestro espíritu una visión romántica -como pocas- de la vida.